Educación en tiempos de pandemia

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A PARTIR DE LA PANDEMIA DE COVID-19 EL PROCESO DE ENSEÑANZA Y APRENDIZAJE DE NUESTROS NIÑOS Y NIÑAS SE VIO DRÁSTICAMENTE MODIFICADO.

Desde los colegios comenzó un bombardeo de información, tareas, guías, clases online y un sin número de nuevas actividades que fueron fuente de estrés tanto para padres como alumnos. Es así que la “nueva forma” de ir al colegio modificó las rutinas de nuestras familias, en cuanto a las formalidades propias de la asistencia presencial: levantadas temprano, corridas para llegar a la hora, tacos, uniforme, entre otros, sin embargo, es imprescindible tener en consideración algunos tópicos para que la motivación, atención y capacidad de aprendizaje se vean potenciadas.

En primer lugar, dentro de lo posible es fundamental que tengan una organizada una rutina, en la que estén incluidos espacios de estudio, alimentación descanso y recreación. Es importante señalar que idealmente puedan tener al menos 8 horas de sueño.

Tener rutinas de aseo como ducharse, cambiarse de ropa y arreglarse para enfrentar el día es parte del autocuidado. Si bien es tentador permanecer en pijama, cambiarse de ropa lo hará sentirse más activos, lo que aumentará la motivación para realizar sus actividades escolares.

Llevar la actividad escolar a la cama puede afectar el sueño y la productividad, por lo que es imperante sacar las actividades escolares de la cama a u espacio de trabajo organizado y preparado para ello.

Es importante que como familia se puedan establecer reglas sobre la actividad escolar, principalmente enfocadas a coordinar el uso de espacios físicos, estableciendo reglas claras sobre lo que pueden y no pueden hacer durante ese horario.

Es primordial que nuestros hijos e hijas puedan mantener algún tipo de actividad física durante este periodo ya que las rutinas suelen ser más sedentarias. El ejercicio no solo los ayudará a mejorar su bienestar físico sino que además su bienestar emocional. Del mismo modo, cuando la capacidad de concentración se vea descendida, realizar alguna actividad física o breve entrenamiento hará que puedan retomar los niveles de atención y concentración.

En este periodo es esencial que nosotros como padres podamos entregarles la tranquilidad emocional que nuestros hijos necesitan, apoyándolos, acogiendo sus dudas y temores, conversando sobre la contingencia con datos reales, evitando las noticias falsas y alarmistas.

Finalmente, es fundamental saber que preocuparnos del bienestar socioemocional de nuestros hijos es más importante que inquietarse por el aprendizaje de las asignaturas del colegio. Como dijo un maestro: la educación es un continuo de catorce años de trabajo, lo que antes solo eran nociones que se adquirían, hoy son competencias sobre la base del saber, para saber hacer y saber ser.

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