¿Qué tanto confort hay en la zona confort?

Coaching para cada día.

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SOLEMOS DECIR QUE HAY GRANDES POSIBILIDADES FUERA DE NUESTRA ZONA DE CONFORT. AL ESCUCHAR ESO, LO PRIMERO QUE SE ME VIENE ES LA IDEA DE QUE HAY UN ESPACIO QUE ES CÓMODO, DONDE LAS COSAS FUNCIONAN.

Finalmente, eso es lo que confort significa, comodidad. Sin embargo, también entiendo que las personas aspiramos a un mayor nivel de bienestar, ya sea familiar, laboral o incluso solos con nosotros mismos al terminar el día. El tema acá es que muchas veces no nos es tan fácil llegar ahí desde esa comodidad. Siendo así, me pregunto. ¿Qué fuerzas nos mantienen en esa zona y cuáles nos mueven hacia el nuevo espacio deseado?

En primer lugar, siento que podemos dedicar unas líneas a describir la zona de confort. Como yo la entiendo, es un espacio marcado por la persona que estamos siendo hoy, con todos nuestros aprendizajes históricos. En ese lugar, actuamos repitiendo las maneras que siempre hemos tenido, y a veces, nos preguntamos por qué obtenemos siempre los mismos resultados. Ocasionalmente, cambiamos una acción, porque alguien nos lo recomienda, pero algo pasa que volvemos a sentir que fracasamos en nuestra tarea. Un ejemplo, podría ser una persona que vive corriendo, con su agenda terriblemente ocupada. Eso la tiene en un nivel de estrés que constantemente la hace preguntarse si puede continuar con el ritmo. De vez en cuando, se compra una agenda nueva, ve un video en internet de algún gurú de la organización o busca una aplicación para automatizar sus horarios disponibles y repartir sus tareas de la mejor manera posible. Sin embargo, no se siente mejor.

A ver Eduardo, detente. Se supone que estamos hablamos de la zona de confort. Eso no me suena nada reconfortante.

De acuerdo. Y acá voy a jugarme con una interpretación. Tengo el juicio de que el nombre zona de confort viene de que, en el fondo, sabemos que hay algo que se puede hacer para salir de ese estado del que ya estoy acostumbrado, aunque pueda incomodarme, pero que requiere un trabajo. E intuimos que ese trabajo es duro.

Describamos ahora el espacio de llegada. Es una zona en la que soy dueño de mi tiempo. En que puedo decidir que es lo que quiero hacer de manera consciente. Uno en el que no me sienta tan estresado al final del día. ¿Eso si suena reconfortante no? El tema es que, para llegar ahí, hay algo que probablemente necesito aprender. Digamos que en este caso es dejar de decir que si a todo lo que me piden. Supongamos que he aprendido que, si no digo que si a todos, puedo perder las relaciones que son importantes para mí. Ese juicio me genera ansiedad y miedo, y además culpa cuando, en ocasiones muy específicas y porque no podía más, debí decir que no.

Los invito ahora a ver la zona de confort como un cuadrado dibujado en el piso en el extremo de una cancha. Podría un área en una cancha de fútbol. Ahora, la zona a la que queremos llegar es el área contraria. Es decir, un cuadrado dibujado al otro lado de la cancha. Pero pensemos que cuando empiezas a caminar, te das cuenta de que estás atado con un gran elástico a la zona de confort. Ese elástico son tus fuerzas saboteadoras. Puedes considerar que el esfuerzo no vale la pena. La idea de que tus cercanos te pueden dejar puede volver constantemente. Y aún estando comprometido con tu aprendizaje transformacional, igual pueden aparecerte enemigos del aprendizaje, como decir que para bien o para mal, ya sabes vivir como lo haces y no necesitas estas cosas.

Por otro lado, tienes tus fuerzas transformadoras. Ya identificaste que tener tantas cosas que hacer no te permite vivir tranquilo. Lo habitaste y sabes que no quieres volver a ese espacio. Pero tienes también algo adicional. Tienes aliados. Puedes enfrentar el camino acompañado. Puedes tener algo que mirar todos los días para que te recuerde el camino. Puedes hacer cosas que te permitan sostenerte en esos momentos en que quieres mandar todo muy lejos.

Y es que al final, tengo el juicio de que la zona de llegada es más confortable que la zona de confort. Y lo mejor de todo, es que todos podemos llegar a él si lo hacemos de manera consciente.

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