Educando el colon de nuestros hijos

Constipación Infantil

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LA CONSTIPACIÓN INFANTIL ES MÁS COMÚN DE LO QUE PUDIÉRAMOS PENSAR Y SON DISTINTOS LOS FACTORES QUE LA PROVOCAN. LOS CAMBIOS ALIMENTARIOS Y DE ESTILO DE VIDA, LA OBESIDAD INFANTIL, EL SEDENTARISMO, ENTRE OTROS, HAN GENERADO QUE LA TENDENCIA MUNDIAL VAYA EN AUMENTO Y CHILE NO ES LA EXCEPCIÓN.

De acuerdo a distintos estudios, la frecuencia habitual para que los niños realicen sus deposiciones depende de diversas variables. El ambiente en el que se desarrolla, la cantidad de fibra y de agua que consumen, entre otras, van a determinar el hábito defecatorio de nuestros hijos, el cual puede manifestarse desde tres veces al día hasta tres veces a la semana y mantener su condición de normal, sin olvidar que:

“el acto de defecar no debe estar asociado a ningún síntoma de dolor o molestia para ser considerado como sano”, afirma la Dra. Pamela Jofré, especialista en Gastroenterología.

Sin embargo, en muchas ocasiones, los bebés, niños y adolescentes sufren de dolores abdominales y dificultades para ir al baño. Pero ¿a qué nos referimos con el término constipación? En palabras de la Dra. Jofré, la constipación infantil es “la dificultad que presentan los niños de evacuar las deposiciones de una manera saludable, manifestándose como una experiencia dolorosa e incluso traumática”. Esta enfermedad es la más frecuente de las patologías de colon en edades tempranas y, en ocasiones, no es advertida como un problema por la familia del afectado.

Por esta razón debemos poner atención a los síntomas, de manera que podamos ayudar a nuestros hijos a educar su intestino para que desarrollen un hábito defecatorio saludable. En este sentido, debemos tener claridad acerca de qué niños tienen más tendencia a presentar este tipo de enfermedades.

“La constipación afecta fundamentalmente a los niños en edad pre escolar dado que es en esta etapa cuando comienza el cambio del hábito defecatorio reflejo y empieza a dominar la expulsión de las deposiciones en forma voluntaria”, afirma la especialista.

Es en la etapa pre escolar cuando los niños son más vulnerables y, por tanto, es el momento adecuado para que como padres pongamos más atención a su hábito al ir al baño. “Este es un momento crítico para el desarrollo de la patología, pues muchos niños se ven enfrentados al miedo al baño y a una crianza exigente en el tema, y si además le sumamos alguna experiencia desfavorable cuando ha tratado de defecar, el niño, que no tiene claridad acerca de lo que está pasando, asociaría inevitablemente el momento defecatorio a un momento desagradable pudiendo desarrollar una conducta negativa y evasiva, que terminaría por afectar su organismo”, agregó la profesional.

Además, debemos tener conocimiento de los factores de riesgo que pudieran provocar una conducta evasiva y, por consecuencia, una constipación. En los bebés, por ejemplo, un evento esencial que podría desencadenar la enfermedad es el cambio alimentario. Al respecto, la Dra. Jofré afirma “el cambio que se genera cuando un bebé deja de alimentarse vía pecho y pasa a recibir fórmulas alimentarias es considerado como un momento de riesgo para constiparse”. Luego, en la etapa pre escolar, el inicio de la defecación voluntaria es un evento de riesgo, como mencionamos. Finalmente, en edades más avanzadas son los hábitos cotidianos poco saludables los principales factores de riesgo para desarrollar la constipación.

“El sedentarismo, las dietas poco nutritivas, con poca fibra  y muchos elementos en base a azúcares refinados, pocas frutas y pocas verduras, y el bajo consumo de líquidos, son elementos gatillantes para un hábito defecatorio deficiente”, agregó la especialista.

Prevención

 Para prevenir la Constipación Infantil es importante que sepamos reconocer los factores que mencionamos antes y, además, nos preocupemos de favorecer e incentivar un hábito defecatorio sano. Para lograrlo, debemos cuidar la alimentación de nuestros niños, elaborando una dieta rica en fibra, que incluya frutas y verduras. Además, es necesario que establezcamos horarios de comida, de manera que los niños no se alimenten a deshora y, sobretodo no consuman tantos hidratos de carbono de fácil absorción, ni sobrecargas de grasa o azúcar.

Cuando los niños son más grandes, es primordial motivarlos a hacer actividades físicas y a mantener el hábito defecatorio sano mediante la educación del intestino, “es decir, que traten de levantarse más temprano para que 20 minutos después del desayuno vayan al baño y, luego, al volver del colegio, lo hagan otra vez”, sentencia la Dra. “Habitualmente, el mejor momento para educar el intestino y desarrollar un hábito defecatorio sano es después de las comidas, porque ocupamos un reflejo denominado gastrocólico, que ayuda en el momento de la defecación al manifestarse como contracciones colónicas provocadas por la distensión del estómago”, agregó.

Es importante también tener en cuenta que existen eventos de la vida que pueden ser factores de riesgo para desarrollar una constipación. Así, por ejemplo, una enfermedad que pueda mantener a una persona en reposo durante un periodo de tiempo. Esto generaría inevitables cambios en su ritmo de actividad diario y, por ende, en su hábito defecatorio, lo que, finalmente, podría causarle una constipación. Otro evento de riesgo es sufrir una infección aguda, pues el régimen alimentario y la ingesta de líquidos podrían provocar un hábito defecatorio retardado, con deposiciones más duras. El dolor o la molestia que implicaría esta situación es lo que produciría una conducta de rechazo al baño y, posteriormente, una constipación.

Como padres debemos preocuparnos que nuestros hijos tengan un adecuado hábito defecatorio. Si queremos evitar consecuencias en su vida adulta, tenemos que ayudarlos a mantener una mente y un cuerpo sanos, que les permita desarrollarse íntegramente y no sufrir con un evento que debiera ser absolutamente normal para todos nosotros.

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