Estudio: reemplazar las bebidas azucaradas por agua desde la infancia reduce hasta en un 13% el riesgo de hipertensión en la adultez
En Chile, las bebidas azucaradas forman parte de la rutina de muchas familias. Están presentes en almuerzos, celebraciones e incluso en el consumo diario, mientras que el agua suele quedar como una opción secundaria. Sin embargo, la evidencia científica continúa demostrando que esta costumbre puede tener consecuencias que acompañan durante toda la vida.
Así lo confirma una reciente investigación publicada por la revista Circulation de la Asociación Americana del Corazón, que siguió durante 25 años los hábitos alimentarios de más de 25 mil niños y adolescentes. El estudio concluyó que quienes consumían dos o más porciones diarias de bebidas azucaradas presentaban un 52% más de riesgo de desarrollar hipertensión arterial en la adultez, mientras que reemplazarlas por agua podría reducir ese riesgo hasta en un 13%.
Para Claudio Brinkmann, fundador de Maihue, el desafío no está en únicamente en informar, sino en la oferta: el agua compite en desventaja mientras siga siendo la opción que más esfuerzo exige. «Tomar agua hoy es un trabajo. El agua de la llave no nos gusta, el agua embotellada hay que salir a comprarla, los botellones hay que cambiarlos. Cuando la alternativa saludable exige esfuerzo y la azucarada está a la mano, es obvio hacia dónde se inclina la costumbre, sobre todo en los niños. El cambio real no ocurre por convencer a nadie, ocurre cuando se elimina la fricción: cuando el agua tiene el sabor y la temperatura correcta, y cuando deja de ser escasa para pasar a ser una fuente ilimitada en la casa. Ahí el hábito cambia solo, sin esfuerzo. De hecho, según nuestras estadísticas, más del 70% de las personas reduce su consumo de jugos y bebidas azucaradas después de instalar un purificador”, asegura Brinkmann.
No sólo salud: también economía familiar
Desde Maihue plantean que este cambio de hábito también tiene una lógica económica que suele pasar desapercibida. Y es que el gasto en bebidas azucaradas se realiza de forma puntual pero repetida en el tiempo, lo que hace que nunca se perciba como lo que realmente es: un desembolso mensual acumulado. Cuando tienes agua ilimitada el cálculo cambia por completo: una vez cubierto el costo fijo, cada litro adicional que se consume es prácticamente gratis.
El ejecutivo agrega que la conversación no debe centrarse únicamente en prohibir determinados productos, sino en facilitar que el agua vuelva a ser la alternativa cotidiana.
«No se trata de demonizar las bebidas, sino de devolverle al agua el lugar que históricamente debió tener como la principal fuente de hidratación. Cuando el agua está disponible, es accesible y forma parte de la rutina diaria, es mucho más fácil que tanto niños como adultos la elijan de manera natural», concluye el experto.