A partir de los 25 años, la piel empieza a producir menos colágeno, la proteína responsable de mantenerla firme, elástica y con un aspecto saludable. Con el paso del tiempo, esta disminución se traduce en arrugas, pérdida de volumen y menor firmeza, por lo que la industria cosmética ha buscado fórmulas para estimular su producción, pero la mayoría de los productos actúan sin distinguir dónde se encuentra el daño ni cómo repararlo de forma más eficiente. La creciente demanda por soluciones más efectivas ha impulsado un mercado global que, según Research Nester, superó los US$6.000 millones en 2025 y podría duplicar su valor a 2035.
Hoy la ciencia parece estar dando un paso más allá. En el reciente congreso in – cosmetics Global realizado en París, investigadores presentaron un nuevo ingrediente desarrollado por la división Care Chemicals de la química BASF en colaboración con empresas especializadas en biotecnología y bioingeniería, que busca ayudar a la piel a identificar, reparar y reemplazar el colágeno que ha perdido con el paso de los años, en lugar de solo estimular su producción.
El ingrediente presentado fue NeoHelix, recientemente lanzado para la industria cosmética en Latinoamérica. Funciona como una especie de «sensor inteligente» capaz de identificar las zonas donde el colágeno está deteriorado y concentrar allí su acción, apoyando los procesos naturales de reparación de la propia piel. Según estudios realizados por investigadores de BASF, su uso permitió reducir en un 41% el colágeno dañado tras 56 días de uso y aumentar en un 65% la producción de ácido hialurónico propio, una sustancia que mantiene la hidratación y el volumen de la piel. Como resultado, se observaron mejoras visibles en las arrugas de la frente, así como una piel más firme, rellena y uniforme.
«Estamos pasando de los enfoques tradicionales para estimular el colágeno a trabajar con la propia inteligencia de la piel para renovarla y preservarla en múltiples niveles», explica Lucilene Veira Nunes, de BASF Beauty Care Solutions.
Este tipo de avance refleja cómo la ciencia está cambiando la forma de abordar el envejecimiento de la piel, ayudando a restaurar lo que va perdiendo con el paso del tiempo. Un enfoque que podría marcar el futuro del cuidado de la piel en los próximos años.