Leche y sus derivados: ¿ángeles o demonios?

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LA LECHE ES UNO DE LOS ALIMENTOS MÁS POLÉMICOS Y DE GRAN CONTROVERSIA EN CUANTO A SU CONSUMO REGULAR. MUCHOS DICEN QUE NO ESTÁ DISEÑADA PARA HUMANOS, SINO PARA TERNEROS. ES UNA VERDAD A MEDIAS. LOS ANIMALES NO TOMAN LECHE TRAS EL DESTETE POR FALTA DISPONIBILIDAD.

Además, que no hay ningún alimento “diseñado” exclusivamente para humanos (salvo la leche materna). La miel la producen las abejas, no para satisfacción humana.

La lactosa es el azúcar fundamental de la leche (glucosa más fructosa), presente en una proporción de 4,7 g por 100 gramos de leche. Con el paso de los años disminuye la producción de la enzima lactasa en el intestino por lo que es frecuente encontrar intolerancias y síntomas digestivos por su consumo.

Contiene 3 g de proteína por 100 gramos de leche. Es de alto valor biológico y de buena calidad. La proteína tiene dos fracciones, la del suero y la caseína(esta última forman los quesos). Es frecuente encontrar alergias tempranas en niños a la proteína del suero, que erróneamente se confunde o cataloga como “alergia a la lactosa”.

Tiene además 3,8 g de grasa por cada 100 gr (50% grasas saturadas). No hay evidencia que estas grasas generen problemas. Pacientes con problemas cardiovasculares no tienen más beneficios consumiendo leches desnatadas. Además, al desnatar se elimina un porcentaje de vitaminas(A, D) y calcio.

No hay trabajos científicos que la relacionen con algún tipo de cáncer. Se ha visto que habría una tendencia a asociarse al consumo regular de alimentos insanos(en U.S.A. el consumo regular va asociado a mayor consumo de azúcar libre, galletas y cereales desayuno). Habría beneficios marginales en cuanto a mantener un microbiota intestinal adecuada el consumir lácteos fermentados (yogures sin azúcar añadido).

Tampoco hay una evidencia de peso en cuanto a que su aporte de calcio sea crucial en cuanto a la salud ósea y el riesgo de osteoporosis.(que dependen de varios factores no solo de la ingesta de calcio) Hay muchas fuentes vegetales de calcio (legumbres, frutos secos, brócoli, espinacas, semillas sésamo, etc.). Si su hijo no toma leche o decidió ser vegetariano o vegano, no se angustie, hay alternativas reales.

La producción de leche y el impacto medioambiental por la huella hídrica y emisión de CO2, así como la alteración  en el bienestar animal es algo que cada uno debe responder atendiendo a sus prioridades de consumo y a su visión ética.

Después de todo lo dicho, sugiero, en base a la evidencia científica actualizada las siguientes recomendaciones:

  • Mejor consumir derivados fermentados (yogures sin azúcar añadido) que la leche.
  • Priorizar lácteos enteros frente a los desnatados.
  • No es un alimento imprescindible para el ser humano.
  • Ideal no consumir más de dos raciones diarias.
  • Intentar privilegiar siempre los alimentos de origen vegetal por sobre los de origen animal.

Por último, es necesario ver en detalle caso a caso los sucedáneos de la leche (almendras, arroz, etc.), ya que muchas contienen harinas refinadas, azúcares añadidos y no aportan las proteínas que aporta la leche.

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