Paciente trasplantado: Las secuelas psicológicas que lo acompañan durante todo el proceso.

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CADA 6 DE JUNIO SE CONMEMORA EL DÍA MUNDIAL DE LOS PACIENTES TRASPLANTADOS DONDE SE INCENTIVA EL SER DONADOR DE ÓRGANOS Y SE CONCIENTIZA SOBRE ESTA DONACIÓN. POR ESTO, DESDE PSIQUIATRÍA ABARCAN LAS CONSECUENCIAS PSICOLÓGICAS DE SER PARTE DE ESTE RECURSO.

Durante 2022 se llevaron a cabo 417 trasplantes de órganos sólidos, según el Ministerio de Salud (Minsal). Con esto, centenares de pacientes lograron una segunda oportunidad de vida, pero, a pesar de ser una alegría para la persona y su entorno, en el transcurso puede aparecer una sombra que no habían contemplado: la carga psicológica que conlleva esperar y recibir un trasplante.

Pueden pasar meses o años para que por fin sea el turno de un paciente para recibir un trasplante. Según el Minsal, 2.993 personas están en lista de espera para un trasplante. Debido a que la demora del procedimiento limita la vida, es que durante el proceso previo y post de la cirugía afloran sentimientos, emociones o condiciones tanto en el paciente, como su entorno familiar o amistoso.

El estrés y ansiedad en aquellas personas se ven potenciados por diversos factores debido a que “además del diagnóstico de una enfermedad médica con mal pronóstico cuya única alternativa terapéutica es el trasplante, y sumado a la baja tasa de donación de órganos con el consecuente aumento de las listas de espera, los pacientes deben afrontar múltiples duelos superpuestos secundarios a la pérdida de la salud y de su capacidad funcional que interfieren en su calidad de vida social, familiar y laboral”, asegura la psiquiatra de Medicop Vania Krauskopf.

Uno de los escenarios en que el receptor del órgano puede desarrollar fuertes reacciones adaptativas e ideas de culpa en el post trasplante es cuando el órgano proviene de un donante cadáver. Para este momento y para otras circunstancias, es fundamental la presencia de una red de apoyo para el paciente, pero también se debe entender que el entorno completo puede sufrir consecuencias psicológicas.

“La evaluación por el psiquiatra como parte del equipo profesional multidisciplinario previo al trasplante cumple un rol fundamental en identificar y evaluar el funcionamiento cognitivo y el estado emocional tanto del receptor como también del donante en el caso de ser donante vivo, además de acompañar y ayudar en el manejo del proceso de adaptación psicosocial y sintomático del paciente y de su familia en las diferentes etapas del trasplante”.

Para estas condiciones psicológicas es clave identificar cuándo es necesario iniciar un tratamiento psicofarmacológico con medicamentos con el objetivo de controlar y aminorar “la sintomatología ansiosa y/o depresiva en cualquier etapa del trasplante (pre y postquirúrgica) lo cual disminuye el riesgo de desarrollo de patología psiquiátrica y mala adherencia al tratamiento inmunosupresor con el consecuente rechazo del órgano”, asegura la psiquiatra de Medicop. Además, se recomienda acompañar este tratamiento con un apoyo psicoterapéutico para el paciente, como lo son las técnicas de manejo de ansiedad, estrés y psicoterapia de apoyo. Mientras que también es una herramienta necesaria para su familia o cuidador principal “para evitar el desarrollo de síntomas de Síndrome de Burn Out del cuidador”, concluye la psiquiatra de Medicop.

 

 

 

 

 

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