Solo el 5% de la población nacional cumple con los criterios de una buena alimentación.

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LA ESPECIALISTA EN NUTRICIÓN DE NUEVA CLÍNICA CORDILLERA, CAMILA SEMBLER, ENFATIZA EN LA NECESIDAD DE INCORPORAR UN MAYOR EQUILIBRIO EN LA DIETA DE LOS CHILENOS, DONDE FACTORES COMO EL SEDENTARISMO HAN AUMENTADO LA OBESIDAD EN ADULTOS Y NIÑOS.

Chile aún se encuentra al debe en cuanto a conductas y patrones de alimentación. Es así que profesionales de la salud han advertido que los chilenos mantienen una alta ingesta de bebidas azucaradas, dulces y otros alimentos procesados. Mientras que el consumo de frutas, legumbres, pescados y verduras no alcanza a cumplir con las recomendaciones internacionales, de acuerdo con datos de la última “Radiografía de la Alimentación en Chile”, informe presentado, en el 2021, por el Ministerio de Desarrollo Social y Familia y el programa Elige Vivir Sano.

El mismo reporte también reveló que, en un hogar promedio, cada persona consume, al mes, 7,1 litros de bebidas azucaradas; 5,3 kilos de pan; 1,5 kilos de dulces; 4,2 kilos de verduras; 3 kilos de frutas y 212 gramos de legumbres. Patrones de alimentación poco saludables y que pueden afectar seriamente la salud de los chilenos.

Al respecto, la especialista en nutrición de Nueva Clínica Cordillera, Camila Sembler, explicó que en la última década se ha visto un aumento preocupante en los niveles de obesidad y sedentarismo, en particular en el público infantil, debido a la falta de conductas saludables de alimentación.

Por ello, puntualiza en la necesidad de concientizar sobre el concepto de una dieta saludable, sus implicancias y el rol de los nutricionistas en este proceso.

“Una dieta saludable implica la ingesta adecuada de alimentos, que entreguen todos los nutrientes necesarios para mantener un estado nutricional y de salud óptimo. Entre ellos destacan las proteínas, carbohidratos, grasas, vitaminas, minerales y agua. Esto no solo implica comer frutas y verduras, sino que también productos como las carnes, cereales (pan, arroz, papa, etc.), legumbres y grasas saludables. Por ello, la guía de un especialista en el área será fundamental para un control nutricional eficiente”.

Por desgracia, estos hábitos no están instalados en la mesa de la mayoría de los chilenos. Cifras del informe gubernamental indicaron que solo el 5% de la población cumple con los criterios de una dieta saludable. Dado lo anterior, Sembler afirma que, si bien lo ideal es mantener el consumo equilibrado de alimentos, durante todo el año, en el verano aumentan ciertos requerimientos nutricionales, tales como el consumo de agua. Además, explica que factores como las vacaciones, mayores tiempos de descanso y cambios en los horarios de sueño, también modifica cómo nos alimentamos.

“En esta época es importante incorporar alimentos ligeros y que nos aporten agua para evitar la deshidratación que suele producir el calor. Se deben preferir frutas como la sandía y el melón. Así como las verduras frescas, tales como lechuga, apio, pepino y tomate”.

La nutricionista agrega que se debe “beber, al menos, 2 litros de agua al día, lo que se traduce en 8 a 10 vasos de agua diarios”. Y que, para facilitar su ingesta, la profesional sostiene que se puede saborizar con limón, menta, rodajas de pepino y endulzante, a fin de darle sabores más frescos y apetecibles.

 

¿Cómo alimentarnos mejor en verano?

La especialista en nutrición de Clínica Nueva Cordillera, Camila Sembler, sostiene que durante la temporada estival es fundamental aumentar el “consumo de alimentos variados e incluir verduras de distintos colores, a fin de asegurarnos de ingerir diferentes tipos de vitaminas, minerales y antioxidantes para mantenernos saludables”.

Es importante que se debe comer frutas frescas y con cáscara, puesto que el contenido de fibra es mayor, además que estas conservan mejor sus propiedades nutricionales, por lo que se sugiere ingerirlas enteras y no como jugos, por la pérdida de fibra que significa el proceso de licuado.

También explica que el consumo de agua debe ser permanente, puesto que “con el calor, el cuerpo pierde más agua, y si no se ingiere lo suficiente, nos deshidratamos, lo que puede derivar en complicaciones médicas, tales como el aumento de la temperatura corporal, cansancio, dolor de cabeza, calambres, fatiga, entre otros”.

Por ello, la profesional puntualiza que en esta época del año el desafío está en mantener un justo equilibrio en nuestra dieta. Ante esto, indica que “siempre es recomendable, por lo menos, comer 3 veces en el día. Esto considera desayuno, almuerzo, once u cena. Junto a esto, mantener una alimentación variada, y limitar el consumo de alimentos fritos y altos en grasas, tales como empanadas, churros, berlines, papas fritas, entre otros. Así como reducir la ingesta de bebidas gaseosas y alcohol”.

Finalmente, la especialista aclara que hay alimentos que es recomendable eliminar, o reducir, de nuestra dieta, puesto que “su composición nutricional solo aporta grasas saturadas, grandes cantidades de sal y azúcares simples. Puesto que, si se consumen, de manera frecuente, pueden ocasionar enfermedades y complicaciones de salud, tanto en adultos como en niños”.

En el caso de personas con alguna patología crónica, tales como diabetes e hipertensión, la profesional si recomienda la eliminación de ciertos alimentos de manera permanente para no empeorar la enfermedad y el cuadro médico. En tanto, Sembler enfatiza en que siempre es necesario consultar con un profesional de la nutrición para establecer el mejor régimen alimentario, de acuerdo a condiciones de salud y antecedentes médicos.

 

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