Creciente disponibilidad de inmunoterapia ofrecerá mayor probabilidad de supervivencia al cáncer.

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LA INMUNOTERAPIA ES UN ÁREA DE INVESTIGACIÓN SOBRE EL CÁNCER QUE HA ATRAÍDO MUCHA ATENCIÓN EN LAS ÚLTIMAS DÉCADAS, LO QUE HA PERMITIDO QUE SE CONVIERTA GRADUALMENTE EN PARTE DEL ARSENAL ESTABLECIDO PARA TRATAR A LOS PACIENTES.

Casi la mitad de los 20 millones de personas diagnosticadas de cáncer en 2020 sucumbieron a esta enfermedad mortal, según la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer. Además, se prevé que el número de personas que padecen esta dolencia se amplíe aún más hasta alcanzar los 25 millones en 2030 y los 30 millones en 2040. Resulta especialmente llamativo que algunas regiones estén más afectadas por la enfermedad que otras. Asia tiene la mayor proporción de personas diagnosticadas de cáncer en el mundo, como es lógico, debido a su enorme población. Sin embargo, el cáncer también sigue su implacable marcha en el resto del mundo.

Dado que el cáncer es uno de los principales retos de salud pública del siglo XXI, no es de extrañar que los científicos y académicos hayan intensificado su investigación sobre los distintos tipos de tratamiento del cáncer en las últimas décadas, según señala el informe del banco suizo Julius Baer llamado «El poder de la inmunoterapia contra el cáncer».

La investigación no sólo pretende mejorar los resultados de los pacientes, sino que también crea riqueza nacional a través de innovaciones propias en el campo de la oncología. Sin embargo, la bibliometría pone de manifiesto una importante discrepancia en las actividades de investigación de los distintos países. Las naciones más grandes, como China y Estados Unidos, y las más ricas, como Japón y Corea del Sur, y unos pocos países europeos prósperos, como Italia, Alemania y el Reino Unido, concentran la mayoría de las publicaciones relacionadas con el cáncer.

 

La promesa de la inmunoterapia contra el cáncer

Al estimular las defensas naturales de nuestro sistema inmunitario, que comprende una red de procesos biológicos que protegen al organismo contra las infecciones, las células tumorales que acechan en el cuerpo de un paciente pueden ser localizadas y eliminadas más fácilmente. Sin embargo, la inmunoterapia aún no es eficaz para todos los tipos de pacientes de cáncer que padecen la enfermedad. Según ha revelado la Escuela de Medicina Johns Hopkins, alrededor del 15% de los pacientes logran resultados duraderos con la terapia. Mientras que algunas personas con melanoma, cáncer de vejiga y de pulmón son propensas a responder al tratamiento, las que padecen cáncer de mama y de páncreas rara vez lo hacen. No obstante, los resultados todavía bajos de los pacientes no han hecho mella en el creciente cuerpo de investigación científica sobre los distintos tipos de inmunoterapia, como las vacunas, los anticuerpos monoclonales, los inhibidores de puntos de control, las citocinas y las terapias con células T de receptores de antígenos quiméricos (CAR).

En el caso de la inoculación, la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos ha aprobado dos tipos de vacunas de inmunoterapia para prevenir el cáncer. Una protege contra el virus del papiloma humano (VPH), que es una enfermedad de transmisión sexual que puede provocar cánceres relacionados con el cuello uterino, los genitales y la parte posterior de la garganta. Otro tipo de vacuna protege a las personas contra la hepatitis B. La infección crónica por hepatitis B puede provocar enfermedades más graves, como la cicatrización del hígado causada por el daño hepático a largo plazo (también conocida simplemente como «cirrosis») y el cáncer de hígado. Aunque vacunas como estas dos están a la vanguardia de las inmunoterapias eficaces contra el cáncer, todavía es necesario seguir investigando y desarrollando antes de que dichas vacunas se conviertan en una potente estrategia preventiva contra otros tipos de cáncer.

 

Conclusión de la inversión

Aunque la inmunoterapia funciona actualmente para un puñado de cánceres, ofrece grandes esperanzas en el tratamiento de ciertos cánceres asociados a la piel, los pulmones, los riñones y las vejigas. Al fin y al cabo, la inmunoterapia contra el cáncer ha empezado a dar resultados clínicos tras años de contratiempos. Aunque los elevados costes asociados a la inmunoterapia pueden frenar el crecimiento del sector, ya que muchos pacientes pueden verse obligados a renunciar a los costosos tratamientos debido a la falta de cobertura del seguro o de ahorros personales, el aprovechamiento del poder del sistema inmunitario del individuo para luchar contra las células tumorales da pie a la esperanza de un cambio revolucionario en la forma de tratar el cáncer. Dicho de otro modo, la creciente disponibilidad de la inmunoterapia -con o sin otras formas de tratamiento como la quimioterapia y la cirugía- ofrecerá mayores posibilidades de supervivencia y recuperación a muchos pacientes con cáncer.

El sector mundial de la oncología sigue caracterizándose en gran medida por las grandes empresas farmacéuticas y el sector de la inmunoterapia contra el cáncer, que a grandes rasgos comprende empresas puras con una capitalización de mercado mucho menor (menos de 2.000 millones de dólares), además de empresas biotecnológicas privadas. Sólo en Estados Unidos, se calcula que la oncología tendrá un valor de más de 500.000 millones de dólares en 2040, cifra superior a la de muchas otras áreas terapéuticas como las enfermedades cardiovasculares y la dermatología. Desde el punto de vista del inversor, vemos un mayor riesgo asociado a las empresas más pequeñas debido a una cartera de fármacos más reducida que tiene más probabilidades de fracasar que los grandes actores. En otras palabras, la recompensa puede ser muy alta, pero el riesgo también lo es, especialmente en el caso de las inversiones en una sola empresa. Por ello, recomendamos invertir en oncología en general. Creemos que con el tiempo esta área ampliará su huella en la inmunoterapia para ofrecer los tratamientos contra el cáncer más holísticos y personalizados posibles.

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