La Felicidad no es sólo parte de las vacaciones

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ACABAN DE TERMINAR LAS FIESTAS PATRIAS, UNAS TAN ESPERADAS VACACIONES, LLENAS DE FONDAS, CUECAS, VOLANTINES, ASADOS, “TERREMOTOS” CON O SIN “RÉPLICA”, COLORES PATRIOS Y MUCHO “TIQUI TIQUI TI”. Y COMO TODO INICIO TIENE UN FIN, AQUÍ ESTAMOS DE VUELTA AL TRABAJO…

¿Qué hiciste durante estas vacaciones de Fiestas Patrias? ¿Comer y tomar como si el mundo se fuera a acabar, estar con la familia, con amigos, viajar? Es altamente probable que donde hayas ido hayas encontrado aglomeraciones, similares a las que se producen en un mall en vísperas de Navidad. ¿Descansaste? Si la creencia es que las vacaciones son un momento temporal comprimido donde debemos aprovechar de hacer todo lo que no podemos hacer durante el resto el año, la respuesta sería “No, no descansé”. Es por esto que muchos quisieran “vacaciones de las vacaciones”. Esta respuesta nos revela que vivimos un día a día carentes de bienestar permanente, propósito y libertad de elección.

Con esta reflexión no pretendo ser fatalista, todo lo contrario, pretendo que cada uno de
nosotros pueda ver las vacaciones como un momento más para disfrutar. Si lográramos
estar constantemente agradecidos de nuestra vida diaria, las vacaciones realmente serían
un momento más de bienestar.

Hay una conocida frase que dice: “No te pierdas las pequeñas alegrías mientras aguardas la gran felicidad.” (Pearl S. Buck) Si bien me gusta mucho, la actualizaría a: “Vivir cada alegría es la gran felicidad”. La vida es un largo periodo de tiempo constituido de pequeños
momentos. Eckhardt Tolle lo explica muy bien en su libro El Poder del Ahora, donde se
refiere al futuro como una proyección ilusoria de un pasado ya inexistente, y al momento
presente como lo único que realmente poseemos. Por supuesto que no se refiere a lo
absoluto, ya que los recuerdos nos aportan gratos momentos y/o aprendizajes, mientras
que el futuro nos da la guía sobre qué hacer hoy para llegar a la meta más adelante. Su idea de presente es hacernos más conscientes de lo que está sucediendo ahora, es unir el pensar, sentir y actuar en un mismo ser. Llevándolo a un ejemplo cotidiano, muchos de nosotros hemos estado tendidos al sol, durante unas vacaciones en un lugar paradisíaco, pensando en qué tenemos que hacer cuando regresemos al trabajo.

En consecuencia, no estamos disfrutando del momento de relajo ni estamos aportando una solución efectiva al ámbito laboral. Es importante recordar que tanto el ocio como el trabajo requieren de concentración y estar presente para ser disfrutados plenamente.

Hay propuestas como Mindfulness, que nos invita precisamente a vivir el momento
presente; y Savoring, que nos propone saborear o disfrutar cada acto que realizamos. Es
verdad que el tiempo está delimitado cronométricamente y es igual para todos en cantidad, pero puede ser muy distinto en calidad si así lo elegimos. Es una libertad que sólo administramos nosotros. No es esperar vacaciones o feriados irrenunciables, es decidir ahora cómo queremos darle un sentido a nuestra vida. Estar presente es atesorar ese beso de buenos días de las personas que tanto amamos, es sonreír de vuelta cuando alguien nos regala una sonrisa, es dar las gracias genuinamente varias veces al día, es mirarse al espejo  y decir “me quiero”, es dejar el celular de lado y mirar a los ojos a la apersona con quien conversamos.

Mucha gente dice que será feliz cuando se jubile, cuando sus hijos hayan terminado sus estudios, cuando se recuperen de una enfermedad que no tiene cura, cuando se ganen la lotería, perdiéndose vivir cada alegría mientras aguardan “la gran felicidad”. Para estar plenos no es necesario que el mundo cambie y que sea como lo idealizamos o fantaseamos, para estar plenos sólo necesitamos entender, sentir y actuar esta vida ordinaria de manera extraordinaria si así lo decidimos.

Te invito a reflexionar sobre cómo te encuentras ahora en este aspecto, recordando que
todo puede cambiar si así lo eliges y te esfuerzas por ello.

1) ¿Cómo me siento en general día a día?
2) ¿Qué situaciones especiales logran hacerme feliz?
3) ¿Qué tan seguido eso sucede?
4) De manera realista y posible, ¿qué situaciones cotidianas podrían aportarme
bienestar?
5) ¿Cómo puedo incluir eso en mi vida diaria?
6) Si la realidad sigue tal como es, pero yo logro percibirla de manera más positiva,
¿cómo cambiaría mi vida?

Es necesario poner especial atención a la pregunta número 2 e ir desmenuzándola para
llegar a la causa real de la felicidad, eso orientará mejor las respuestas siguientes.
Por ejemplo, responder en la pregunta 2:

“Me hace feliz que mi pareja me invite a comer a un lindo lugar”. Esta situación
implica aprecio por ambas partes, prepararse para la ocasión, anticipar ese
momento de intimidad, elegirse como la mejor compañía que pudiesen tener. Si por
diversas razones no se pude salir a comer juntos seguido, se puede demostrar
aprecio con detalles, generar situaciones de intimidad en lo cotidiano y elegirse para
compartir situaciones puntuales. Aquí es donde puede volar la creatividad.

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