El empoderamiento de las personas en salud…. La otra reforma

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LA SALUD, EN SU CONCEPCIÓN BÁSICA DE BIEN INTANGIBLE Y ALTAMENTE VALORADO POR LA POBLACIÓN, HA SIDO MATERIA DE PREOCUPACIÓN PARA GOBIERNOS, LEGISLADORES, GREMIOS Y SIN DUDA ALGUNA PARA LOS TRABAJADORES DEL ÁREA.

El gasto público en salud ha mantenido un aumento creciente, manteniendo buenos indicadores, se ha mejorado el acceso a la atención y la cobertura, se han desarrollado y concretado proyectos de modernización de hospitales emblemáticos del sector público, y se han iniciado esfuerzos por regular y transparentar el sector privado.

Pero los usuarios siguen demandando que el sistema es ineficiente. Aún se estiman prolongados los tiempos de espera, vemos a través de la prensa el colapso de los servicios de urgencia; y los usuarios, cada vez más informados, esperan y exigen una atención de calidad.

La reforma de salud comienza a gestarse en los 90, década en la cual se inicia una corriente en varios países de procesos de reforma en temas de salud  y seguridad social. Así para mediados de esa década se estima que casi todos los países de la Región de las Américas y el Caribe estaban en un proceso de implementación de medidas destinadas a fortalecer la agenda social, a la readecuación de los recursos y a la reorganización del sector conforme a las realidades nacionales.

En nuestro país, son pilares de este proceso los principios de igualdad, equidad, solidaridad, efectividad técnica, eficiencia en el uso de los recursos y participación social. Estableciéndose como objetivos del proceso de reforma:

  • Mejorar la salud de la población, prolongando la vida y los años libres de enfermedad.
  • Reducir las desigualdades en salud.
  • Mejorar la salud de los grupos menos favorecidos de la sociedad.

En relación al Régimen de Garantías Explícitas en Salud (GES) – quizá la ley más recordada de la reforma – hoy son 80 las patologías que se encuentran incorporadas en él, dentro de las cuales encontramos enfermedades que afectan a un porcentaje importante de la población, aquellas que son de alto costo en su proceso de diagnóstico y tratamiento, y las destinadas a la prevención de cuadros de mayor gravedad. Aquí es donde debiésemos tener claridad de cómo hacer uso de nuestros beneficios, independiente de cual sea nuestro seguro previsional, ya que tanto el FONASA como las ISAPRES han de establecer con claridad el cómo, cuándo y dónde se nos otorgará la atención, velando de esta forma por el cumplimiento de  las Garantías de Acceso, Oportunidad, Cobertura financiera y Calidad que establece la ley.

En relación a la Garantía de Calidad (la última en entrar en vigencia) ha significado un esfuerzo (necesario por cierto) en el aparataje administrativo y clínico de los prestadores para su implementación. Se han regularizado muchos procesos relacionados con la atención, para evitar que se repitan eventos tan lamentables como el caso de los bebés cambiados y la cirugía en la cadera equivocada. Si bien es cierto, en salud el riesgo nunca es cero, todas las medidas que deben cumplir las instituciones, y por las cuales deben acreditarse, se orientan a disminuir este riesgo. Es la Superintendencia de Salud, que vino a reemplazar a la Superintendencia de Isapres y que fue creada  en el marco de la reforma, la que a través de un sistema de acreditación certifica el cumplimiento de estándares obligatorios orientados a velar, fundamentalmente, por la seguridad en la atención. Esta acreditación es de carácter obligatorio para los prestadores de atención cerrada del sector público y privado que otorguen prestaciones GES.

Así, con los años que han transcurrido desde la puesta en marcha de la reforma, surgen una serie de preguntas, entre ellas, si los ciudadanos nos hemos empoderado de nuestros derechos y nuestras obligaciones en salud. Recordemos que desde octubre del 2012 se encuentra en vigencia la Ley 20.584, que establece los derechos y los deberes de los pacientes. Por otro lado, y en base a los resultados obtenidos en las Encuestas Nacionales de Salud, se han tomado medidas tendientes a desincentivar aquellos hábitos nocivos presentes en tasas alarmantes en nuestra población: consumo de tabaco, consumo de alcohol, consumo de sal, por nombrar algunos. En los dos primeros casos se aumentó el impuesto y en el último se normó por ley la cantidad de sal en el pan, considerando que somos uno de los países con mayor consumo per cápita de éste. Más recientemente la ley de etiquetado de los alimentos, que ya se encuentra en su segunda fase, al tiempo que cumple con informar a la ciudadanía, nos hace más conscientes y responsables del tipo de alimentación que escogemos para nosotros y muchas veces también para nuestras familias.

En lo que a participación se refiere, es importante destacar como los movimientos sociales liderados ya sea por personas anónimas o personajes públicos, han logrado que el estado se haga cargo de enfermedades de alto costo, ejemplo de ello la Ley Ricarte Soto; y actualmente la lucha que dan las personas que padecen de Espondilitis Anquilosante por ayuda en el financiamiento de terapias de alto costo.

Cómo vemos se ha avanzado en distintas líneas por el mejoramiento de la salud en nuestro país, sin embargo aún queda un largo camino por recorrer; y es en ese camino en donde los esfuerzos individuales y de la comunidad organizada, que contribuyen a mejorar la eficiencia del sistema toman relevancia. Realizar los controles de salud preventivos, a los que puede acceder incluso de manera gratuita, tener hábitos de vida saludable, utilizar adecuadamente los servicios de atención de urgencia, son algunas de las acciones que sólo dependen de usted.

Es evidente que el ritmo acelerado de vida, que incluye largas jornadas laborales o de estudio, en ambientes muchas veces competitivos, no contribuyen a mantener una buena salud física ni mental; sin embargo, y cómo dice el saber popular “la salud es lo más importante”… que sea lo más importante para usted!.

2 Comentarios
  1. Victoria dice

    Excelente columna. Así como hoy las personas están más informadas y exigentes, deberíamos empoderarnos de nuestra salud, desde un enfoque preventivo, apuntando hacia la calidad de vida… Creo que hoy se exige mucho pero falta toma de conciencia, con pequeñas modificaciones en nuestras decisiones diarias hacia la preservación de la salud y se vería un tremendo impacto en el sistema. Vivimos en un mundo en que se esperan resultados inmediatos y nos saltamos el proceso…comparto su dicho «que la salud sea lo más importante»

    1. Contacto Salud dice

      Estimada Victoria, te invitamos a seguir dejándonos tus comentarios en nuestras columnas, artículos y entrevistas, participando de esta gran comunidad que es Contacto Salud.

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