¿Líder, yo?

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ESTA ES UNA PREGUNTA QUE MUCHAS PERSONAS SE HACEN EN SU FUERO ÍNTIMO AL IMAGINARSE AL FRENTE DE ALGÚN GRUPO O CUANDO ALGUIEN LES SUGIERE GUIAR UN PROYECTO. ¿YO? ¿LÍDER?.

El trasfondo real de esta pregunta es la conocida dicotomía «¿El Líder nace o se hace?» Y aquí es donde las opiniones se dividen. Es que cuando pensamos en Líderes nuestra mente nos trae las imágenes de un Martin Luther King, un Nelson Mandela, una Oprah Winfrey, un Winston Churchill, una Madre Teresa. Lo interesante es que estas personas no se detuvieron a cuestionarse si habían nacido o no líderes, o si podían llegar a serlo. Fue su pasión, su determinación, la fuerza de sus ambiciones y su compromiso, lo que los impulsó a ser quienes fueron y a hacer lo que hicieron.

Entonces podemos brindar a esa pregunta una respuesta que nos brinde posibilidades a todos: «El líder nace Y se hace». El líder se forja. No tiene que ver tanto con un listado de atributos genéticos, sino con una serie de habilidades que hoy se conocen como Power Skills: habilidades que empoderan. Algunas de ellas: inteligencia emocional, flexibilidad, responsabilidad, comunicación efectiva, sociabilidad, pensamiento crítico, trabajo en equipo, etc. Como todos poseemos en mayor o menor medida esas habilidades, podemos trabajar en ellas y transformarlas en fortalezas.

Al  trabajar en descubrir tus recursos ocultos («Líder se nace») o en adquirir nuevos recursos («Líder se hace»),  entonces te reencuentras con tu propio poder. Con esa conciencia comienza tu proceso de desarrollo. Nadie se convirtió en quien es ahora de la noche a la mañana.

Podemos obligar a que nos oigan, pero no a que nos escuchen; a que nos aplaudan, pero no a que nos admiren. Es que el liderazgo no se impone, el liderazgo es más «captado» que «enseñado».  ¿Y qué características capta la gente de un Líder? ¿Qué es lo que hace un Líder para que la gente lo siga?


Un Líder inspira Atracción: no busca que lo sigan; lo siguen porque son atraídos por su personalidad. No empuja a la gente hacia la meta, la atrae hacia ella. No se autoproclama «Líder», es la gente la que lo reconoce como tal. Cuando ayudas a las personas a conocerse, a descubrir sus talentos y grandeza, a utilizar sus habilidades, a desarrollar lo que los apasiona, ellos te eligen como Líder.

Recuerda: hacer brillar a los demás es lo que te da brillo a ti.


Un Líder desarrolla Líderes: La meta de un Líder no es tener seguidores, sino desarrollar liderazgo, generar Líderes. Al comprender el impacto favorable que tiene para una organización el crecimiento de su liderazgo, un Líder eficaz hace de la formación de Líderes su prioridad. Es ese espíritu de reproducción lo que te distingue y te hace especial y exitoso; tu poder como Líder tiene como meta hacer poderosos a los que te rodean.

Recuerda: Liderazgo reproduce Liderazgo.


Un Líder posee inteligencia adaptativa: puede desenvolverse frente a los obstáculos que se le presentan con una actitud positiva y de confianza, en él, en su equipo y en el proceso. Como se muestra seguro frente a la ambigüedad, la incertidumbre y la complejidad, la gente lo escucha, confía en él y lo sigue. Sabe situarse en la mejor posición para convertir las experiencias negativas en crecimiento. Acepta el valor de las malas experiencias: en una ocasión le preguntaron a John F. Kennedy cómo se convirtió en héroe de guerra: «fue bastante fácil, alguien hundió mi barco» fue su respuesta.

Recuerda: afrontar dificultades es inevitable, aprender de ellas es opcional.


Un Líder sabe hacerse preguntas poderosas: ¿Es mi equipo mejor porque yo soy su Líder? ¿Exactamente en qué es mejor? ¿En qué se basa mi respuesta? ¿Es mi liderazgo un liderazgo divertido? ¿Qué clase de organización sería la mía si todos fueran como yo? Cuándo me marcho de un lugar ¿ese lugar quedó mejor?  ¿Qué me impulsa a levantarme cada mañana?

Recuerda: no es sabio que posee las respuestas sino quien sabe hacer las preguntas pertinentes.


Un Líder transmite Visión: Visión hace referencia a diseño de futuro. El Líder sabe crear una imagen mental clara, atractiva y desafiante de un futuro posible. Puede expresarla y explicarla de tal manera que llega al corazón y a la mente de su gente, provocando compromisos conscientes y responsables. Un Líder sabe a dónde quiere llegar y cómo articular las estrategias y recursos para ese destino. Mientras la multitud mira al pasado y luego al presente, los Líderes miran el futuro y después el presente.

Recuerda: no puedes pretender que los demás sientan lo que tú sientes si no ven lo que tú ves.


Un Líder refleja humildad: al conocer y reconocer  sus propias limitaciones y debilidades, actúa conforme a ese conocimiento. No se considera superior a nadie; sabe que quien es humilde jamás humilla. Tampoco se considera inferior a nadie, se sabe único, auténtico y original. Un Líder humilde hace más mención a los éxitos de su equipo que a sus logros personales.

Recuerda: la humildad te preserva de pensar demasiado bien o demasiado mal de ti mismo.


Un Líder irradia Pasión: esta virtud no se puede disimular, es transmitida a través del lenguaje verbal, del lenguaje corporal y del lenguaje emocional. La pasión es amor en acción; tiene que ver con la intensidad con la que vives algo o haces algo. Esa energía surge en ti cuando hay razones poderosas, cuando te conectas con un propósito trascendente, significativo. Tu pasión es entonces directamente proporcional a tu propósito.

Recuerda: La pasión depende del sentido y poder que le des a tu vida, a las cosas y a las circunstancias.


Un Líder es confiable: El Líder sabe que las relaciones vinculares más efectivas son aquellas fundadas en la confianza. En el Liderazgo la autoridad es un poder que la gente te confiere y por lo tanto es un poder que te puede ser revocado.  El criterio para otorgarlo es el mismo que para revocarlo: la confianza.

Quien no siente confianza, habita en el temor, siente que está en peligro, que los demás pueden hacerle daño, no delega, no comparte, guarda, esconde. El Líder lo sabe y genera acciones que inspiran a confiar en él y en el equipo.

Recuerda: La confianza es una decisión, no solo sobre lo que quieres hacer y sobre cómo lo quieres hacer, sino también sobre qué clase de Líder quieres ser.

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