¡Qué año difícil, por favor!

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ESTA EXPRESIÓN, MÁS QUE UNA DESCRIPCIÓN OBJETIVA, ES UNA CONFESIÓN DE CÓMO SE SIENTE QUIEN LA EMITE. POR SUPUESTO QUE LA PERSONA PUEDE JUSTIFICAR PERFECTAMENTE PORQUÉ DICE LO QUE DICE, PERO ESA JUSTIFICACIÓN NO AGREGA NADA A SU VIDA, TODO LO CONTRARIO, LA MANTIENE DONDE ESTÁ.

«Estoy con mil problemas» … no se trata de negarlos, sino de capitalizarlos. ¿Cuánto tiempo necesitas para pasar de «modo problema» a «modo desafío»? El problema está afuera de ti, el desafío está dentro de ti. Como el problema está afuera, te encontrarás esperando una solución que venga de afuera. Como el desafío está en ti, generarás los recursos y las salidas con el potencial que está dentro de ti.

Nuestra vida cambia cuando comenzamos a ver los obstáculos de una manera diferente a la tradicional a como los venimos viendo. Porque no siempre podemos cambiar las circunstancias -¡y mucho menos el pasado!- pero siempre podemos ser nosotros quien cambiemos frente a las circunstancias.

El cambio que necesitamos no comienza con una modificación en el mundo exterior, sino en nuestro mundo interior. Todo cambio que deseemos sostenible llegará precedido por un cambio en la manera de pensar; cualquier otro tipo de cambio será temporal. Nuestros progresos comienzan primero por dentro, luego por fuera. Cualquier intento de transformación que quiera sostenerse por fuera está condenado, más tarde o más temprano, al fracaso.

Por supuesto que no se trata de renegar o de ignorar lo que sucedió o está sucediendo, sino de re-significarlo, darle un nuevo significado. ¿Cuál? el que a ti te convenga. Re-significarlo para que su efecto en tu presente sea positivo, que te permita seguir creciendo, avanzando, expandiéndote.

Muchas veces no podemos cambiar los que está sucediendo, pero sí lo que decimos de lo que está sucediendo. Para eso debemos corrernos del lugar desde donde miramos. Tal vez estemos observando las circunstancias desde el lugar de víctima, o desde el lugar de culpable o desde el lugar de nostálgico. Cualquiera sea el rol que hayas elegido, el mismo te distrae del hoy, te quita atención de lo que te rodea y de quienes te rodean y no te conecta con tu futuro.

No lleves registros de las malas situaciones que transitaste. Te repito: no se trata de renegar del pasado o de ignorarlo, simplemente de dejarlo donde está: en el pasado. Sólo tú tienes el poder de traer contigo a tu presente las enseñanzas de cada situación. Eso que pasó tal vez no dependió de ti, pero quedarte detenido o no, sí depende de ti. Recuerda que el día de ayer, terminó anoche.

Lo que decimos y nos decimos tiene la capacidad de cambiar nuestra historia. Son nuestras palabras las que construyen nuevas realidades. Son tus palabras las que pueden mantenerte donde estás o llevarte adonde quieres estar. Si lo único que haces es hablar de los acontecimientos negativos, lo único que haces es alimentar emociones negativas. Necesitas cambiar tus diálogos internos. Las cosas no «me» pasan, las cosas simplemente pasan. Al cambiar lo que dices, cambias lo que sientes, entonces cambias tus acciones y así cambian tus resultados.

Aceptar lo que sucede no significa resignarse ni menospreciarlo. Aceptar algo es dejar de pelearse con la situación: lo que resistes, persiste. Aceptar es «hacer las paces». Y al hacerlo, esa paz te permite estar presente en el «aquí y ahora», te permite conectarte con esa misma circunstancia, aún con tu pasado, pero sin resentimientos ni rencores, y esa misma paz te permite conectarte con tu futuro de una manera esperanzadora.

¿Cometiste errores? Todos los cometemos ¡no los magnifiques! procura darles la medida equilibrada y la importancia justa. Por tu salud mental, emocional y física, recuerda que eres humano, con tus debilidades y fortalezas, con tus aciertos y equivocaciones.

Fracasar no es caer sino permanecer caído. Fracaso es usar lo que pasó como justificativo para bajar los brazos. Hazte amigo de tus errores, pónles un delantal blanco y déjalos que te enseñen algo. Haz los cambios necesarios para evitar o minimizar la posibilidad de repetirlos; el problema de las equivocaciones no es realizarlas, sino repetirlas.

Sé agradecido. La gratitud despierta un nivel de conciencia que trasciende las barreras físicas, de tiempo y espacio. Tal vez pienses que no hay motivos para agradecer… pero que no encuentres motivos no significa que no existan. Conéctate con la gratitud independientemente de lo que te haya sucedido o te esté sucediendo. Si el recuerdo que viene a tu mente es positivo, repite una y otra vez «gracias, gracias, gracias»; si el recuerdo es amargo, no agradezcas «por lo vivido», agradece que «en lo vivido» pudiste… supiste… lograste… Porque ser agradecido depende más de la actitud que de las circunstancias.

Tu lectura positiva dependerá, por un lado, de tu actitud -ese sentimiento interno que se traduce en comportamientos externos- y de tu altitud -la perspectiva que elijas para revisar tus experiencias. Si tu horizonte es amplio, si mantienes en mente el cuadro total de tu vida, harás de cada obstáculo un escalón hacia tus metas.

La vida no es una carrera de cien metros, es un maratón. La diferencia entre los que llegan y los que no llegan, es que los que llegamos seguimos corriendo cuando los demás abandonan. No abandones tus sueños. No te abandones. Abandonar es lo más fácil que hay: cualquiera puede hacerlo. La gente y las circunstancias pueden detenerte temporalmente; sólo tú puedes detenerte definitivamente.

Que tu entusiasmo no dependa de nadie más que de ti. La única persona que debe estar entusiasmada con tu vida, con tus proyectos, eres tú. ¡Adelante! ¡Tienes todos los recursos!

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